Al atravesar el puente de piedra de Zaragoza hay muchas personas que se fijan en la curiosa roca llena de fósiles en el que está construido. Es una roca que se puede encontrar en muchas construcciones antiguas de la ciudad de Zaragoza, como son la fachada del antiguo convento de San Agustín, el basamento de la basílica del Pilar, de la Catedral de la Seo… incluso en construcciones tan antiguas como la presa romana de Almonacid de la Cuba (Zaragoza). Se ha usado en edificios y infraestructuras del Zaragoza capital, del sur de la provincia de Zaragoza y del norte de la provincia de Teruel. Al menos eso es lo que tenemos documentado como se puede ver en el listado del final de esta nota.

Las claves para entender esta roca con tanta historia nos la ha dado el arqueólogo José Luis Ona y el profesor de petrología de la Universidad de Zaragoza Pep Gisbert. El nombre de esta roca es “Piedra caracoleña” y está documentada su uso de manera ininterrumpida desde los romanos como demuestra la presa de Almonacid. Esta construcción esta hecha con mortero romano revestido de la piedra caracoleña que extraían del entorno de Fuendetodos. Un paseo por los alrededores de la localidad natal de Goya permite encontrar frentes antiguos cubiertos de vegetación. Actualmente solo hay una cantera donde se extrae la roca de manera intermitente que tenemos catalogada. Sin embargo, como nos comentó José Luis Ona, las canteras antiguas están sin catalogar, por eso es una buena aportación al proyecto de las minas olvidadas si alguno de nuestros lectores conoce alguna localización. Nos la puede enviar a: museonat@unizar.

La Piedra caracoleña se caracteriza por ser calizas con numerosos fósiles de gasterópodos que tienen su interior hueco, de esta manera tiene un gran valor ornamental cuando se corta. En la foto que nos ha enviado el profesor Gisbert se puede ver lo bella que esta roca que se parece a un travertino. Estos gasterópodos que forman la roca vivieron en un antiguo lago desaparecido de poca profundidad que ocupaba lo que hoy conocemos Fuendetodos y su entorno hace unos 9 millones de años. En el fondo de ese lago se acumulaban las conchas de estos animales hasta formar una potente capa que hoy conocemos como la Piedra caracoleña. El lago se desecó, el sedimento con los fósiles se convirtió en roca y en los últimos miles de años, la erosión dejó al descubierto esta curiosa roca y ahora nosotros contamos su historia. La peculiar porosidad de la caracoleña evita que la capilaridad ascendente del suelo pase al resto del edificio, por eso se colocaba en los basamentos como en el Pilar de Zaragoza.

La piedra caracoleña rodea todo el casco urbano de Fuendetodos con una potencia de unas 20 metros. Se solía usar solo la parte superficial buscando los cortes más favorables. Se tallaban grandes bloques cúbicos con el tamaño adecuado para el transporte a Zaragoza, que es donde los maestros canteros le daban la forma. Algunos canteros zaragozanos tenían en arriendo las canteras fuendetodinas, como Marcos de Asiendegui, que las utilizo en el siglo XVII para las obras de la Cruz del Coso, actual Hospital Provincial de San Lázaro (Texto de José Luis Ona)

Nos puedes ayudar a mejorar el listado de monumentos que ponemos a continuación donde se ha usado la piedra caracoleña. Si sabéis alguno más, nos podéis enviar la información a museonat@unizar.es

El basamento de la basílica del Pilar de la ciudad de Zaragoza

El basamento de la Catedral de la Seo de la ciudad de Zaragoza

Algunos sillares de las murallas romanas de la ciudad de Zaragoza

El puente de piedra de la ciudad de Zaragoza

La fachada del Convento de San Agustín en la ciudad de Zaragoza

La Puerta del Carmen en la ciudad de Zaragoza

Esclusas de San Carlos, en Casablanca, y de Valdegurriana, en el Canal Imperial de Aragón a su paso por Zaragoza (José Luis Ona)

La presa romana de Almonacid de la Cuba

La villa romana de la Malena en Azuara (José Luis Ona)

La Torre de La iglesia de Nuestra Señora de la Asunción en Cariñena (Carlos Sauco)

Las neveras de Fuendetodos

Antigua ermita de Nuestra señora del Prado, en Fuendetodos, Zaragoza (José Luis Ona)

Antigua parroquia de Nuestra señora de los Villares (“Iglesia Hundida”): de Fuendetodos, Zaragoza,  especialmente arcos, esquineras y campanario y mampostería mixta con la piedra “grija” o caliza jurásica del sustrato (José Luis Ona)

Castillo medieval (“la “Obra de los Moros”) de Fuendetodos, Zaragoza (José Luis Ona)

Puente sobre el río Huerva en Villanueva de Huerva, Zaragoza (Jesús Martín)

Iglesia Nuestra Señora de los Ángeles en Villanueva de Huerva, Zaragoza (Jesús Martín)

Pila bautismal de Jaulín, Zaragoza (José Luis Ona)

Presa del Hocino y azud de Galindo en Blesa, Teruel (José Luis Ona)

Iglesia del despoblado de Albir de la Noguera en Ventas de Muniesa, Teruel (José Luis Ona)